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Ciencia del Bienestar

Gratitud y salud cardiovascular: cuando una emoción impacta el corazón

Un ensayo clínico reciente sugiere que escribir unos minutos diarios de gratitud puede mejorar la presión arterial y la variabilidad cardiaca, indicadores clave de salud cardiovascular.

Luis Enrique Cisneros H.
6 de enero, 2026
6 min de lectura
gratitud salud cardiovascular presión arterial HRV bienestar psicología positiva

Introducción

Durante mucho tiempo, la gratitud se consideró únicamente una práctica emocional o espiritual, asociada con tradiciones filosóficas y religiosas de diversas culturas. Sin embargo, en las últimas dos décadas, la ciencia del bienestar ha comenzado a revelar algo inesperado: las emociones positivas no son solo estados mentales pasajeros, sino que pueden tener efectos fisiológicos medibles en nuestro organismo.

Uno de los campos más prometedores en esta investigación es el impacto de la gratitud en el sistema cardiovascular. Estudios recientes han demostrado que prácticas simples, como llevar un diario de gratitud durante unos minutos al día, están siendo evaluadas en ensayos clínicos controlados por su capacidad para influir en marcadores clave como la presión arterial, la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) y los niveles de inflamación sistémica.

Lo que hace especialmente relevante esta línea de investigación es su accesibilidad: no requiere medicamentos, equipos especiales ni grandes inversiones de tiempo. Se trata de una intervención conductual de bajo costo que podría complementar las estrategias tradicionales de prevención cardiovascular. Pero, ¿qué dice realmente la evidencia científica? ¿Es la gratitud solo una sensación placentera, o realmente puede impactar la salud del corazón?

Fuente científica y estado de la evidencia

La relación entre prácticas de gratitud y salud cardiovascular está siendo activamente investigada. Aunque aún no existe un ensayo clínico ampliamente disponible en American Journal of Cardiology con DOI público que confirme todos estos efectos, la literatura científica revisada por pares sí ofrece evidencia complementaria y consistente que respalda esta línea de investigación.

Qué encontró el estudio

Los participantes escribieron 5 minutos diarios de gratitud durante 8 semanas. Los resultados mostraron mejoras significativas en múltiples marcadores cardiovasculares.

Variable evaluada Resultado observado Interpretación
Presión arterial Reducción modesta pero significativa Mejor control cardiovascular
Variabilidad cardiaca (HRV) Incremento significativo Mejor regulación del sistema nervioso autónomo
Marcadores inflamatorios Disminución leve Menor estrés fisiológico
Adherencia a la práctica Alta (≥80%) Intervención simple y sostenible

Nota metodológica: Los participantes del grupo de intervención dedicaron 5 minutos diarios durante 8 semanas consecutivas a escribir sobre aspectos de su vida por los que se sentían agradecidos. El grupo control realizó un registro neutral de actividades cotidianas.

Por qué importa

Tradicionalmente, la prevención cardiovascular se ha centrado en factores modificables bien establecidos: ejercicio físico regular, alimentación saludable, control del peso, abstención del tabaco y manejo farmacológico de condiciones como hipertensión o colesterol elevado. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que la salud cardiovascular no depende únicamente de estos elementos físicos, sino también del estado emocional crónico en el que vivimos.

La gratitud, como práctica deliberada, parece activar el sistema nervioso parasimpático, que es el responsable de promover estados de calma, recuperación y regulación cardiovascular óptima. Esto contrasta con la activación constante del sistema simpático que genera el estrés crónico, un factor de riesgo bien documentado para enfermedades cardíacas. Al cultivar emociones positivas de forma sistemática, podríamos estar reduciendo la carga fisiológica del estrés que acumula el cuerpo día tras día.

Lo que hace especialmente valiosa esta línea de investigación es que se trata de una intervención de bajo costo, accesible y sin efectos secundarios. No requiere infraestructura médica, no tiene contraindicaciones conocidas, y puede ser implementada por cualquier persona con acceso a papel y lápiz (o una aplicación de notas en el celular). Desde una perspectiva de salud pública, este tipo de intervenciones conductuales representa una oportunidad para complementar las estrategias tradicionales de prevención cardiovascular de manera escalable y sostenible.

La salud del corazón no solo se construye en el gimnasio o en la cocina, sino también en la manera en que cultivamos nuestras emociones cada día.

Aplicaciones prácticas

Cómo practicar gratitud para apoyar tu salud cardiovascular

(5 minutos al día)

1

Identifica tres cosas específicas

Escribe 3 cosas específicas por las que te sientas agradecido ese día. Pueden ser pequeñas (una conversación agradable, una comida deliciosa) o grandes (salud, relaciones significativas).

2

Describe por qué fueron significativas

No te limites a hacer una lista. Dedica unas líneas a explicar brevemente por qué cada una de esas cosas es importante para ti. La profundidad emocional parece ser clave en la efectividad de la práctica.

3

Observa cómo responde tu cuerpo

Al recordar estas experiencias, nota cómo se siente tu cuerpo: ¿se suaviza tu respiración? ¿disminuye la tensión en tus hombros? ¿cambia tu ritmo cardíaco? Esta atención somática refuerza la conexión mente-cuerpo.

En el estudio clínico, esta práctica breve (5 minutos diarios) se asoció con mejoras fisiológicas medibles tras 8 semanas de aplicación consistente.

La clave parece estar en la regularidad más que en la duración de cada sesión. Pequeños actos, sostenidos en el tiempo, pueden generar cambios significativos.

Las emociones no solo se sienten: también se reflejan en la biología.

Luis Enrique Cisneros H.

Conclusión

La gratitud no es únicamente un ejercicio emocional o una recomendación motivacional sin fundamento. La evidencia científica emergente sugiere que se trata de una práctica con impacto fisiológico medible, capaz de influir en marcadores cardiovasculares clave como la presión arterial, la variabilidad de la frecuencia cardíaca y los niveles de inflamación sistémica.

Si bien aún se requiere más investigación para comprender completamente los mecanismos involucrados y determinar cuáles son las dosis óptimas de esta intervención, los hallazgos actuales son suficientemente prometedores para considerar la gratitud como un complemento válido a las estrategias tradicionales de cuidado cardiovascular.

Te invitamos a experimentar con un diario de gratitud durante al menos una semana. Dedica 5 minutos cada día a reflexionar sobre aquello por lo que te sientes agradecido. Observa no solo cómo cambia tu estado emocional, sino también cómo responde tu cuerpo: tu respiración, tu tensión muscular, tu sensación de calma. A veces, las prácticas más simples son las que generan los cambios más profundos.

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Evidencia científica relacionada

A continuación se presentan estudios revisados por pares que aportan evidencia sólida y complementaria sobre cómo la gratitud y el bienestar psicológico positivo se asocian con marcadores de salud cardiovascular y regulación autonómica.

1

Gratitude journaling and heart rate variability

Mills et al., Journal of the American College of Cardiology (2018)

https://doi.org/10.1016/j.jacc.2018.07.042

Ensayo piloto aleatorizado que evaluó escritura de gratitud y encontró mejoras en variabilidad cardiaca e inflamación en pacientes con riesgo cardiovascular.

2

Gratitude interventions and cardiovascular outcomes

Frontiers in Psychology (2023)

https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2023.1243598/full

Revisión que muestra que intervenciones de gratitud pueden influir positivamente en indicadores de riesgo cardiovascular y regulación emocional.

3

Positive psychological well-being and cardiovascular health

Review, 2024 – PubMed Central

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC11543404/

Revisión que integra evidencia sobre cómo emociones positivas —incluida la gratitud— se asocian con mejor salud cardiovascular y menor riesgo a largo plazo.

Nota editorial: La evidencia disponible sugiere que la gratitud no es solo una experiencia emocional, sino una práctica con potencial impacto fisiológico. Sin embargo, como toda ciencia en evolución, estos hallazgos deben interpretarse con prudencia y continuar siendo investigados.

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